Los planes sociales y el cambio de sexo

No sé como empezar y por eso empecé así. Bueno, ese fue un truco que le di a alguien que tenía una idea y no sabía como empezar a escribirla. Le dije: escribite y/o buscate la mayor cantidad de frases que digan algo pero no digan mucho y tenelas como comodín, por ejemplo: No sé como empezar para hablar de (su tema en cuestión). Ok, no sabía como empezar a hablar de los gobernantes y los gobernados o de las intenciones de las leyes y de sus consecuencias verdaderas. 
 
Moto cleta en el museo del automóvil
Tema uno: No estoy en contra de los planes sociales pero me parece que les falta una faceta de mejora continua en ellos, tampoco digo que no la tengan. Los primeros planes de la época de Duhalde eran un regalo, luego, son  a cambio de estudio de los hijos. Tampoco me molesta (tanto) que “usen esa plata” para comprarse moto como cita la derecha reaccionaria. Pero muchos empleados en negro se niegan a regularizarse porque pierden esos planes. Conozco los casos con nombre  y apellido. Esto me genera ruido. Cuando a un comercio le cae una inspección de trabajo, no les importa si el empleado en negro se niega a la formalización por culpa de la asignación.  Aparte del hecho, que también sucede con los hijos, o la posibilidad más precisamente, de que estemos generando una cultura en la cual lo que debe hacerse por motus propio se hace a cambio de un premio, es una especie de extorsión. Hay un documental donde se cuenta la posibilidad  de que algunos hijos manipulen a los padres en éste tópico: “Freakonomics

Tania Luna

 

El otro tema tiene que ver un esta gran medida de la Identidad de Género de este gobierno progresista. Me parece fantástico el reconocimiento. Pero hecha la ley hecha la avivada. Mis compañeros de oficina están especulando el traspaso al sexo femenino para jubilarse cinco años antes.
Adiós, voy a pedir turno.

Maximiliano Kosteki y Darío Santillán

Gobernaba Duhalde…

 

En los días de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán  trabajaba en 25 de Mayo 555. Al mediodía nos juntábamos con unos compañeros de un trabajo anterior. No sabíamos bien que había pasado, sólo la noticia de dos muertes. Estábamos en un barcito en la avenida Corrientes. Una gorda de Belgrano dijo: ‘Me parece bien que a los delincuentes los maten’.  Todavía hoy me pregunto por qué no me levanté de esa mesa, supongo que fue porque ya habíamos pedido. Fue mucho despúes que nos enteramos de como los policías le elevaron los pies para que se desangrara. Éste es un país injusto en mundo injusto. Siempre lo será.