Nueva edición: Capilla Blanca

Mi relato “Capilla Blanca” publicado en la antología El Narratorio #8.

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Vuelo de Noche

Relato publicado en la Antología “Lo que quieras decir” ,vuelo

a cago de Florencia Estevez, Ed Dunken.

 

Vuelo de noche

No necesito escribir, es apenas un ejercicio, una forma de matar el tiempo, de ganarle, de impedir que él me mate a mí. Necesito decirlo, el hecho me hace pensar de otra forma. Casi comprender. Decidir.

Camino de un lado a otro hablando sin hablar. Contando sin decir.

Espero con ansias aquella llamada que va a cambiarme la vida, la que me queda. Salvarme la vida. Hacérmela digna. He sufrido y trabajado demasiado. Debería obtener lo mío, el sacrificio está hecho.

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Hoy puede ser un gran día, o uno pequeño, o el primero, o el último, el teléfono dirá.

Me he imaginado una infinita cantidad de diálogos posibles. Todos elogiosos, felicitaciones, buenas noticias.

No sé si puedo resistir la espera, la llamada debe ocurrir pronto. No he dormido en toda mi noche, temeroso de no despertar por alguna razón. Esperé todo el día, por eso me arden los ojos. En un momento será nuevamente de noche. Cada instante me aterra, no sé si mañana voy a estar vivo según haya o no recibido esa llamada. Mi dignidad está vencida, mañana vence la luz, la próxima semana el gas. Por suerte me prestaron plata para el teléfono; anda de verdad, no crean que estoy loco como Whoopi Goldberg en The Telephone o la de esa otra actriz italiana que ya nadie encuentra.

Gracias a quién sabe quién, mi fortuna me mantiene con una salud envidiable, ningún percance que entristezca mi pasar. Sobrevivo duramente como hierba mala. Como la resignación de las plantas que crecen en las canaletas tapadas o entre los ladrillos de los tapiales.

No tengo nada que hacer, nada en que pensar, nada que leer, nadie viene a verme, no tengo ganas de salir. Sólo la espera me aburre y a la vez me entretiene. El tiempo es una montaña que me aplasta, pero no del todo, sólo me hace agonizar, me mantiene vivo para eso. No puedo superar esto, estoy desesperado, es muy difícil no saber si mañana voy a estar respirando o no.

Por eso decido aclarar las cosas, despejar todas esas dudas que carcomen mi cerebro. Cortar por lo sano, que se jodan los demás, los que me ignoraron. Mi disparo no fue certero, me equivoqué al usar mi mano derecha. Un acto reflejo se interpuso, traidor como el tiempo y mis amigos. ¿Son mis oídos los que retumban? Tardo un instante en perder el conocimiento. Un maldito y abominable instante. Algo más que el olor a pólvora se presenta en mi habitación. Resuena después que el eco emboca en el hueco de la ventana. No es el crepúsculo. Es una onda que sacude el aire a nivel microscópico. Conocés la naturaleza de esa estridencia, la has escuchado miles de veces, millones. Como yo.

Creo que es ella la que muere cuando todo es negro.

Extiendo mis alas.

Patricio Peralta R

A que se debe el horror?

En busca de los Tiempos no perdidos

 (corregido el día de la mala suerte)
Cuevas al pie del cerro Negro, Córdoba

Se habían perdido en la montaña y la tarde se alejaba.
Llovía y había bruma.
Leo miró al cielo y luego a los horizontes buscando un atisbo de sol.
Lía se sentó en una roca y ya se saca el barro de sus botas.
A la noche, discutidos del frío, Lea los matará a ambos.
Llorarán, aquellos que los hubieren encontrado.

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micro relato ( no requiere tarjeta SUBE )

Una vida en el día

Una vida en el día


Munch, The beast

Ella se levantó y  lo despidió con un beso. Era domingo pero los hospitales seguían marchando. Se durmió y tuvo un sueño erótico. En una oficina había una mujer desnuda, luego se va a acostar, estaba tapada con una sábana blanca, un pliegue le tapaba el cuello y parte de la cara pero un hueco dejaba ver sus tetas. Se masturbó y se volvió a dormir pensando que tendría que embarazar a alguna puta. Se despertó con náuseas, algo que comí, pensó, ni siquiera cocinar sabe. Se volvió a dormir. Soñó con los beatles… ellos se habían convertido en perros. Paul era un mestizo negro, estaba peleado con uno de los otros y por eso nunca los juntaban. En otro sueño 

Paul McCartney

volvió a soñar con los beatles… pero en éste caso él era una especie de viajero del tiempo. Ellos iban a conectarse a un chip… él sabía que si lo hacían  terminarían separándose. El chip estaba en una carcasa parecida los modernos teléfonos.. Se despertó pensando que el chip debería llamarse Yoko Ono. Estaba deprimido, no quería levantarse sólo quería soñar. Encendió la radio bajito. No, el volumen estaba bajito, no existen radios de marca bajito. Empezó la transmisión del partido, encendió la tele y le quitó el volumen. Volvió a soñar, esta vez fueron cosas relacionadas con el fútbol. Las pelotas eran patos. Todo porque había estado viendo fotos de patos la noche anterior. Se levantó tarde y salió como zombie para un super chino: Huevos, harina, tomates y demás cosas, cuando volvió, ya se hacía de  

noche. De puro aburrido se puso a amasar tallarines, puro huevo y cortados a cuchillo, no quiso sacar la máquina de la casa. Sabía que su vida se dirigía hacia la nada. Cuando su esposa llegó, el agua rompió a hervir. Pensó que debería ser relojero o admistrador del tiempo. Mañana.. otra vez ella se iría y el se quedaría pelotudeando…o haciendo quehaceres domésticos…

Patricio Peralta R

Leer otro sueño

El grito de Crunch

La cena de Crunch

Ya era tarde y la noche silenciosa. Se puso a rallar una zanahoria y empezó a sentir como vocecitas. Se detuvo para hacer menos ruidos, pensando que habría alguna radio con auriculares encendida. Cuando limpió los restos de zanahoria con los dedos resurgió el murmullo. Continuó haciéndolo mientras se arqueaba para estar más cerca de la fuente de sonido. Se dio cuenta de su estupidez, se irguio y empezó otra vez a pasar los dedos, ahora acercándose lentamente las manos a la cara pero todo desapareció. Cenó y se fue a dormir. A la mañana estalló en un estruendoso grito naranja que lo reventó irreconocible.

Patricio Peralta R

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