Usted es la culpable

Vivía pegado a las  vías y solía tomar esa callecita paralela hasta la pequeña plaza para trotar un rato y tener algo de aire para el fulbito de los sábados. Caminaba lento y trotaba unos metros para ir calentando el cuerpo y evitar lesiones. A veces se acercaba a la chica y por la manera de mirar se dio cuenta que se había asustado. Mucha inseguridad, decían todo el tiempo en la tele. Hizo una parada para distanciarse y estirar los músculos. La cadena posterior, como le había dicho el profe. Ella interpretó que buscaba algo, una piedra, una baldosa. Se echó a correr en pánico y cruzó la calle sin mirar, sin ver al auto que iba a doblar a todo lo que daba y que la aplastó. Él se acercó consternado, con la culpabilidad en el pecho. En ese momento el tren pasaba estruendoso, lo miró y sin pensarlo dos veces tomó una decisión.

Al otro mes se mudó a Buenos Aires.

Patricio Peralta R

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