Desdoblamiento, by Patricio Peralta R

 

Vuelvo un poco a este blog semiabandonado. Muchas ocupaciones. Estuve reelaborando una vieja novela corta que se llamaba Escombros. Ahora se llama Desdoblamiento. Fue escrita cerca del año 2001 pero ambientada en el 2020. Entre la ficción se entremezclan cosas de mi propia infancia.

Aquí un fragmento que no va a estar incluído. Quizás vaya como apéndice. Está basado en un hecho real.

Desdoblamiento

La China murió de noche. Era invierno y hacía frío. El negocios de los helados no te daba sustento para el otro año. Por eso el viejo inventaba otros rebusques. Se había comprado una incubadora. Era un mueble que tenía bandejas para contener los huevos. Después había un pequeño dispositivo con querosén o alcohol para mantener la temperatura. Había que dar vuelta los huevos. Se los marcaba, un extremo rojo y el otro azul. Nunca supe para qué era. Algunos se podrían.  A los 21 días comenzaban a nacer los pollitos. Luego al criadero, creo que primero pasaban un tiempo en una caja. Después gallinero, había un calentador, o una lámpara reflectora para darles luz  y calor. Comían todo el día, se apilaban todos allí alrededor. La China se murió en la puerta de ese criadero. Había sangre en ella, y la perra se había lastimado el hocico intentando abrir la puerta. Quién sabe por qué el animal quiso entrar. Recorrer todo ese tramo del patio arrastrándose.  Quizás buscaba calor. Quizás buscaba luz. Quizás ambas cosas por una creencia. Quién sabe si los perros no tienen creencias, religiones primitivas o algo así.

Espero lo hayan disfrutado.
Ahora las cosas son de otra manera.
Mientras el mundo avanza, nosotros sembramos porotos de soja, los nipones hacen cosas como estas

Incubaron un huevo fuera de su propia cáscara.

 

 

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