Identidad

Microrrelato finalista del certamen “Cuentos Oscuros”

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Identidad

Ya no me quieren. Dejaron de hablarme, me ignoran y me traspasan.
No quieren verme, ni oirme, ni nada. Ni ella ni los niños.
Voy a visitarlos con menos frecuencia, cuando los echo de menos y el corazón me tironea hacia el hogar. Me están olvidando poco a poco.
No me acerco a la casa cuando veo el coche azul. Antes sólo la pasaba a buscar, ahora suele permanecer estacionado hasta el amanecer.
Sólo el perro envejecido me reconoce pero no me recibe alegremente como antes. Ladra como un poseído sin cesar y no se detiene hasta que me alejo.
Con el gato pasó algo parecido. Fue hace un tiempo y en una sola vez. Llegué y me miró como quien mira al diablo e hizo ese sonido que recuerda a los rugidos de los grandes felinos. No volvió nunca más, huyó como quién ve a un fantasma.

PATRICIO PERALTA R

El libro puede adquirirse aquí : 
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Quién es Patricio Peralta R
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Vuelo de Noche

Relato publicado en la Antología “Lo que quieras decir” ,vuelo

a cago de Florencia Estevez, Ed Dunken.

 

Vuelo de noche

No necesito escribir, es apenas un ejercicio, una forma de matar el tiempo, de ganarle, de impedir que él me mate a mí. Necesito decirlo, el hecho me hace pensar de otra forma. Casi comprender. Decidir.

Camino de un lado a otro hablando sin hablar. Contando sin decir.

Espero con ansias aquella llamada que va a cambiarme la vida, la que me queda. Salvarme la vida. Hacérmela digna. He sufrido y trabajado demasiado. Debería obtener lo mío, el sacrificio está hecho.

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Hoy puede ser un gran día, o uno pequeño, o el primero, o el último, el teléfono dirá.

Me he imaginado una infinita cantidad de diálogos posibles. Todos elogiosos, felicitaciones, buenas noticias.

No sé si puedo resistir la espera, la llamada debe ocurrir pronto. No he dormido en toda mi noche, temeroso de no despertar por alguna razón. Esperé todo el día, por eso me arden los ojos. En un momento será nuevamente de noche. Cada instante me aterra, no sé si mañana voy a estar vivo según haya o no recibido esa llamada. Mi dignidad está vencida, mañana vence la luz, la próxima semana el gas. Por suerte me prestaron plata para el teléfono; anda de verdad, no crean que estoy loco como Whoopi Goldberg en The Telephone o la de esa otra actriz italiana que ya nadie encuentra.

Gracias a quién sabe quién, mi fortuna me mantiene con una salud envidiable, ningún percance que entristezca mi pasar. Sobrevivo duramente como hierba mala. Como la resignación de las plantas que crecen en las canaletas tapadas o entre los ladrillos de los tapiales.

No tengo nada que hacer, nada en que pensar, nada que leer, nadie viene a verme, no tengo ganas de salir. Sólo la espera me aburre y a la vez me entretiene. El tiempo es una montaña que me aplasta, pero no del todo, sólo me hace agonizar, me mantiene vivo para eso. No puedo superar esto, estoy desesperado, es muy difícil no saber si mañana voy a estar respirando o no.

Por eso decido aclarar las cosas, despejar todas esas dudas que carcomen mi cerebro. Cortar por lo sano, que se jodan los demás, los que me ignoraron. Mi disparo no fue certero, me equivoqué al usar mi mano derecha. Un acto reflejo se interpuso, traidor como el tiempo y mis amigos. ¿Son mis oídos los que retumban? Tardo un instante en perder el conocimiento. Un maldito y abominable instante. Algo más que el olor a pólvora se presenta en mi habitación. Resuena después que el eco emboca en el hueco de la ventana. No es el crepúsculo. Es una onda que sacude el aire a nivel microscópico. Conocés la naturaleza de esa estridencia, la has escuchado miles de veces, millones. Como yo.

Creo que es ella la que muere cuando todo es negro.

Extiendo mis alas.

Patricio Peralta R