Había que salir a explorar

The Sun Shines Down On Me

I’m getting closer to the fact
I’ve turned my on silly dreams
And I’m walking down that lonely road
And my heavy load I didn’t bother to bring it
Tanque de agua
Tanque de agua en las vías
Había que salir a explorar.
En la última reunión o en el último sueño habíamos acordado que lo mejor es salir a la calle y explorar.
Y lo mejor es tomar un transporte público de esos que te llevan bien lejos del centro.
Elegí uno que sabía bien que iba pegado a las vías, es lo mejor para espiar.
Iba solo, los otros se habían quedado despiertos.
Llevaba un libro que leí un rato y un cuaderno para tomar apuntes.
Lo mejor es salir, o entrar a la calle a explorar.
Fantasma en las vías
Fantasma en las vías
Lo primero que me llamó la atención fue el recorrido ya que cuando se terminaron las calles, el micro comenzó a circular entre las  vías. Parecía que no había espacio, pero si, entre la vía que iba y la que venía, o entre la que venía o la que iba, toda con pastito,  por ahí, el micro nuestro que iba o venía o venía e iba. No vi como fue que el micro se metió por ese medio, pudo haber pasado en un paso a nivel, pero yo no vi nada. Pero el ómnibus iba circulando por las vías, y por esas vías pasaban trenes.

Tampoco vi a ningún tren que iba o venía o que viniera o fuera.

Ramas en las vías
Ramas en las vías

Una vía que va, la de la izquierda y una que viene, la derecha  y/o al revés y por el medio pasa el micro, con su paradas y todo, sin refugios, sin cemento ni pasajeros ni nada. Por el pastito y a veces esas piedras que ponen allí pero que primero sacaron de allá y  para que el suelo se más duro y estable.

Un lugar extraño con eucaliptos que no te dejan ver el cielo y que parecía ser un centro de distribución, o un costado; esos nexos donde se juntan varias líneas  que llevan o traen gentes que vienen o van parecióme a mi un buen lugar para parar y luego retomar para ir o para volver.
O para volverme o retomarme.
Y lo que parecía haber sido una casa paqueta, señorial, antes moderna, ahora viejísima estaba transformándose en algún centro cultural o museo, para parar un rato o para ir a ver o para volver y administrado por el gobierno local seguramente.
Desde una desvencijada puerta gigante de dos hojas, una para entrar y otra para salir se escuchaba música de tango con unos violines que iban y venían como sobre las cuerdas los arcos tiran y aflojan. Y luego una voz de mujer daba instrucciones para acá y para allá denotaba que ya estaban dando clases de baile a pesar de la precariedad de las instalaciones. En otra parte o en un todo se escuchaba un ruido tremendo, como si tuvieran  en marcha un torno de dentista gigante.

En otra parte, donde no había puerta de entrada ni siquiera pared estaba limpiando o arreglando cosas. El lugar estaba atestado  o más bien infestado de cachivaches todos apilados y mugrientos como si una inundación los hubiera arrastrado con barro y amontonados en ese lugar.
Había cosas de las más disímiles de muebles, sillas de tres patas, lavarropas, una estatua, un mono en una canasta, un pedo  embalsamado, un pedazo de piano, una imprenta minerva, una sobadora, un fuelle para fragua, un bebedero para vacas, un cuadro de Perón, un póster de Charly García junto a Spinetta y Renata Shuseim y un changuito de supermercado.

Siempre hay changuitos de supermercado.
Unos empleados me miraron y me ignoraron y yo seguí de largo.
Las vías habían desaparecido y a la sombra de unos eucaliptos había unos troncos tallados de árboles que habían medido como 12 metros de diámetro algunos o 21 otros. Muchas figuras geométricas que me recordaron a un museo estrambótico que está en europa y que una vez vi una foto en un revista en un consultorio. En el baño de un consultorio, no me acuerdo si de un dentista al cual fui a dejarle un regalito y me puse a leer.
Otras eran esculturas de animales gigantes y extinguidos, como la calamuchita overa o la conscuspicencia retrovoladora. Pero no eran reproducciones exactas ya que no había una sola superficie curva, todos eran planos fragmentados, como si fueran naves que recrearan esos animales.
Tenía que decir si volvía a tomar ese micro verde que me llevara hasta el final del recorrido y luego volver o me tomaba uno directamente que volviera o fuera.
Vi un par de verdes que volvían, o iban, creo que uno de ellos era el que me había traído o llevado.
No recuerdo como fue que retorné o fui a mi casa.
 Lo más de extraño de todo esto fue la música, ni el chofer, ni ningún otro pasajero venía escuchando esa música de pobres que se escucha siempre en los transportes públicos.
Cuando me desperté me di cuenta que hubiera sido mejor llevar una cámara para sacar fotos. O para poner porque en realidad le ponés la imagen adentro del aparato.
Porque en la vida, todo es cuestión del punto de vista.

Patricio Peralta R , o Peralta Patricio R, quién sabe.

Otros sueños para seguir:

The Sun Shines Down On Me – Daniel Johnston


I’m getting closer to the fact
I’ve turned my on silly dreams
And I’m walking down that lonely road
And my heavy load I didn’t bother to bring it
And the sun shines down on me
I fell like I deserve it
And the sun shines down
I’m hiding out where you can’t see
Behind the wall
In the back of the room
And I’m crawling slowly through the dark
And feeling for a punch line
And the sun shines down on me
I want to feel like I deserve it
And the sun shines down
I’m walking down that empty road
It ain’t empty now because I’m on it
And I’m getting closer to a home
That I can carry and take home with me
And the sun shines down on me
I feel like I have to earn it
And the sun shines down
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